Capilla de Santa Orosia
Los campos se llenaban de flores y todas las campanas repicaban solas: la patrona entraba en su ciudad.

- Advocación
- Santa Orosia, patrona de la Diócesis
- Cronología
- Finales del siglo XVII
- Estilo
- Barroco churrigueresco
- Retablo
- Madera dorada y policromada
- Murales
- Seis escenas · finales del s. XVII
- Cúpula
- La apoteosis de la santa
La construcción de esta capilla data de finales del siglo XVII y responde al gusto del barroco churrigueresco imperante en ese momento, caracterizado por una decoración muy recargada. La preside el retablo, en madera dorada y policromada, cuya calle central acoge, bajo hornacina avenerada, la magnífica talla de la santa: con cetro y palma de martirio, en el momento de ser coronada por los ángeles.
Los murales
Los muros laterales están ornados con unas pinturas murales de finales del siglo XVII que recubren casi toda su superficie y manifiestan el gusto barroco por la teatralidad, llegando a colocar personajes que se asoman por celosías y puertas fingidas. Son un conjunto de seis escenas que narran distintos episodios de la mártir.
El martirio
Santa Orosia, decapitada en el monte de Yebra de Basa por soldados musulmanes.
El traslado del cuerpo
El cuerpo de la santa es llevado por el pastor Guillén hasta las puertas de la ciudad de Jaca.
La reliquia disputada
El intento de sacar una reliquia de la cabeza de la santa, que causó tantos problemas al obispo don Juan de Aragón que la devolvió en 1503.
La exconjuración de tormentas
La solemne exconjuración desde el atrio de la catedral, ante el arca santa y unos cofrades de la Real Hermandad con hachones encendidos.
La joven de Bohemia
La curación milagrosa de una joven llegada de Bohemia.
El ciego
La recuperación de la vista de un ciego, otro de los milagros de la santa.
La apoteosis de la santa subiendo al cielo, acompañada de San Juan Bautista, San Pedro, el príncipe Cornelio —hermano de Santa Orosia— y su tío, el obispo San Acisclo.

Santa Orosia
La versión más extendida en nuestras montañas cuenta que Orosia —o Eurosia, «Buena Rosa»— nació en la ciudad bohemia de Laspicio en el siglo IX, hija de los duques Boriborio y Luzmila. A los quince años fue casada mediante poderes con un noble aragonés.
Camino de Aragón la acompañaban su tío, el obispo Acisclo, y su hermano, el príncipe Cornelio. Al cruzar el Pirineo, Aben Lupo de Tena organizó un ejército para capturarles; los localizaron en Yebra de Basa y, aunque huyeron monte arriba y se escondieron en una cueva, el obispo, el príncipe y sus acompañantes fueron asesinados.
Prendado de su belleza, Aben Lupo propuso a Orosia casar con el Miramamolín de Córdoba. Ella no aceptó, por mantenerse fiel a su fe, y allí comenzó su martirio: primero le cortaron las manos y los pies y, finalmente, murió decapitada.
No se sabe quién exhumó el cadáver —dicen que fue obra de los ángeles—. En la madrugada de un 25 de junio, el pastor Guillén de Guasillo recibió la orden: «levanta, pastor, y oye las órdenes de tu Dios y Señor». Guiado por un ángel llegó hasta los restos, que llevaban allí dos siglos; y cumpliendo el encargo dejó la cabeza en Yebra y el cuerpo en Jaca, donde se encuentran actualmente.
Se cuenta que, mientras Guillén se dirigía a Jaca con el cuerpo en brazos, los campos se iban llenando de flores y todas las campanas de todas las iglesias se pusieron a repicar espontáneamente, reconociendo que la patrona entraba en su ciudad.

