Rejería y Orfebrería

Museo Diocesano de Jaca · La Colección

Rejería y Orfebrería

La forja románica y el tesoro de joyas de Santa Orosia

La colección del museo destaca, sobre todo, por su pintura mural, pero existen otras formas de expresión que no pueden pasarse por alto: el extraordinario trabajo de forja medieval y de orfebrería que atesora el Museo Diocesano de Jaca.

En palabras de Lourdes Diego, doctora en Historia del Arte y una de las grandes especialistas en forja medieval de nuestro país, el museo y la catedral de Jaca disponen de «uno de los mejores y más completos conjuntos de forja románica de toda Europa». A ello se suman las joyas de Santa Orosia y las piezas de orfebrería litúrgica que se guardaban en el Secretum.

Hierro forjado

Rejería

Dos son los ejemplos de forja que pueden admirarse en el museo. La puerta del Secretum, que guardaba los tesoros y documentos de la catedral, y la reja de la ermita de Santa María de Iguácel, que custodia el acceso a la Sala Bagüés y que sería una de las más antiguas de toda la Península Ibérica.

La Cámara del Tesoro

Las Joyas de Santa Orosia

Con motivo de la restauración de la urna de plata que acoge los restos de Santa Orosia se brindó la ocasión excepcional de mostrar las cincuenta joyas que adornan el cuerpo de la mártir, patrona de la Diócesis de Jaca. Entre ellas hay una treintena de alhajas pinjantes —prendidas con cintas textiles— que, por su importancia, fueron donadas por obispos oscenses, nobleza y burguesía a lo largo de los siglos. Guarnecidas en plata y oro, esmaltadas y aderezadas con piedras preciosas, «claveques» y cristal de roca milanés, hoy se exhiben en la sala Torreta a modo de auténtica Cámara del Tesoro. Estas son las que puedes explorar en detalle:

La sala secreta

El Secretum

Sala del Secretum, decorada con grisallas
La sala del Secretum, cubierta de grisallas del siglo XVI

El Secretum fue un pequeño espacio cuadrado, cubierto con bóveda de crucería y decorado en el siglo XVI con grisallas —la técnica del gris, blanco y negro— que se conservan casi por completo. Su función era servir de lugar secreto para custodiar la orfebrería, las monedas y los documentos más valiosos, guardados en un arcón que solo podía abrirse con tres llaves distintas, en poder de tres miembros del cabildo. Hoy acoge estas piezas de orfebrería litúrgica: