Historia del Museo

El Museo Diocesano de Jaca

«Servir de testimonio de la fe de las gentes de la diócesis de Jaca y convertirse en foco de cultura del Alto Aragón.»

1934
Primera iniciativa museística en el Monasterio de las Madres Benedictinas
1963
Creación del Museo de Arte Sacro Diocesano en el claustro catedralicio
1970
Inauguración oficial del Museo Diocesano de Jaca, el 22 de agosto
1989
Remodelación y ampliación de los espacios expositivos
2003
Cierre por obras del Plan Director y elaboración del nuevo proyecto museístico
2010
Reapertura el 9 de febrero, Año Santo Compostelano

La tradición museística de nuestra ciudad no es algo relativamente reciente. En el año 1934, Jaca había dejado de ser una ciudad eminentemente militar y el turismo comenzaba a asomarse por nuestro territorio como un valor de futuro. El patrimonio iba a servir como protagonista ineludible para todo aquel visitante que llegaba a nuestra zona.

El sarcófago de la Infanta Doña Sancha: la primera vez desde el siglo XVII que podía admirarse tan magna obra del arte románico.
Primera sede, 1934

Va a ser el momento en que las autoridades jaquesas deciden ubicar una primera semilla museística en el monasterio de las Madres Benedictinas que, desde 1555, se ubicaban en la entrada oeste de la calle Mayor. El motivo: mostrar uno de los tesoros románicos que celosamente guarda el cenobio de «Las Benitas». Fue admirable la puesta en común por parte del obispado, las Madres Benedictinas, el SIPCA, el ayuntamiento de Jaca y ciudadanos a título particular.

Además del sarcófago, el museo disponía de varias salas que componían un interesante museo románico, ya atrayente para muchos de los visitantes y estudiosos. En aquellos espacios era posible disfrutar de capiteles procedentes de Santa Cruz de la Serós, tallas de vírgenes o el tímpano de la ermita de Sarsa del siglo XII (hoy en el hall del ayuntamiento).

Coro de la catedral de Jaca, 1927
Coro de la catedral de Jaca, 1927 — archivo histórico del museo

Avanzando en el siglo XX, debemos acercarnos al año 1963, cuando se crea el Museo de Arte Sacro Diocesano de Jaca, ya en las antiguas dependencias del claustro catedralicio. El gran impulsor de este museo fue D. Jesús de Auricenea Garitacelaia, párroco de Navardún y gran promotor de restauraciones de iglesias en el Alto Aragón bajo el obispado de D. Ángel Hidalgo.

Una serie de hallazgos de pintura mural románica en iglesias de la Diócesis, que debido a la despoblación corrían un serio riesgo de desaparición, son arrancadas y llevadas a Barcelona para su restauración bajo la supervisión de Ramón Gudiol, uno de los grandes restauradores y expertos en arranque de pintura mural de nuestro país.

1970 Año de la inauguración oficial · 22 de agosto

El Museo Diocesano de Jaca que hoy conocemos fue inaugurado el 22 de agosto de 1970, bajo el episcopado de D. Ángel Hidalgo Ibáñez, como museo de arte sacro medieval, con el doble objetivo de servir de testimonio de fe de las gentes de la diócesis de Jaca y convertirse en foco de cultura del Alto Aragón. Para su ubicación se eligió el claustro y dependencias anejas de la catedral, dedicada a San Pedro Apóstol, edificio destacado del románico pleno internacional.

En 1989 se inició una remodelación de las instalaciones que supuso una ampliación de los espacios expositivos y una adecuación a las diversas funciones propias de un museo. En esta nueva etapa cabe destacar el papel desempeñado por la Delegación Diocesana del Patrimonio Cultural, con D. Domingo Jesús Lizalde al frente, así como el trabajo desarrollado como director del Museo por D. Miguel A. Lafuente, canónigo penitenciario de la Santa Iglesia Catedral.

En 2003 las obras llevadas a cabo en aplicación del Plan Director obligaron al cierre del Museo y dieron lugar a la elaboración de un nuevo proyecto museístico que, respetando su carácter fundacional, pretende mejorarlo y adaptarlo a las necesidades del siglo XXI. La reapertura, con la que se inicia una nueva etapa del Museo Diocesano de Jaca, tuvo lugar el 9 de febrero de 2010, Año Santo Compostelano. Pronto este museo de pintura mural románica se convierte en uno de los grandes referentes de este tipo de manifestación artística de nuestro país.