La Piedad

- Procedencia
- Catedral de San Pedro de Jaca (Huesca)
- Cronología
- Siglos XVI–XVII · Manierismo
- Técnica
- Óleo sobre lienzo
- Tipo
- Retablo de la Pasión
- Ubicación actual
- Sala Capitular · Museo Diocesano de Jaca
Un misterioso retablo manierista de la Pasión, con una Piedad que evoca al Greco y una Flagelación calcada de Sebastiano del Piombo.
Retablo cuya temática gira en torno a la Pasión de Cristo, hoy instalado en la Sala Capitular del claustro. De autor y cronología exacta desconocidos, es una de las obras más enigmáticas —y fascinantes— de la colección; varios indicios apuntan, sin embargo, a que fue encargada por una familia jacetana en las últimas décadas del siglo XVI para ornar su capilla funeraria en la catedral.
Una mazonería clasicista
Las imágenes se enmarcan en una mazonería de aspecto clasicista: dos grandes columnas de orden toscano flanquean la tabla central y se rematan con un friso decorado con metopas, triglifos y una sencilla moldura. En la predela, tres imágenes de menor tamaño se insertan entre pilastras, mientras que en ambas esquinas puede contemplarse un motivo entrelazado formado por algunos de los instrumentos de la Pasión de Cristo, los Arma Christi.
Una Pietà con ecos del Greco
En la tabla central se representa una Pietà: una Virgen de rostro aniñado acoge a Cristo, que apoya parte de su cuerpo en el suelo y presenta la particularidad de un tono rojizo en el cabello. Bajo ambos personajes se han depositado tres clavos y la corona de espinas. La disposición de las figuras y el paisaje rocoso del fondo, del que se yerguen tres cruces, recuerdan tanto a la pintura italiana del Cinquecento como a determinadas obras del Greco.
Tres escenas y una cita ilustre
La predela reúne tres escenas de pequeño formato. En la central se representa una Crucifixión; a su izquierda, una Flagelación de Cristo prácticamente idéntica a la que Sebastiano del Piombo pintara hacia 1525 en la iglesia romana de San Pietro in Montorio. La tercera, una Visitación de estilo algo más tosco, nada tiene que ver con las anteriores y es, muy probablemente, fruto de un repinte posterior.
¿Una capilla funeraria?
Tanto la estructura del retablo como la iconografía de sus pinturas lo sitúan en las postrimerías del Renacimiento o ya en pleno Manierismo. Los investigadores Valentín Mairal y Luis Orús han vinculado la obra con la familia Pérez, que hacia 1570 se habría costeado una capilla funeraria en la seo jaquesa, y que explicaría tanto el encargo como su marcado carácter fúnebre.
En el centro del entablamento, un escudo con tres peras es la pista que ha permitido asociar el retablo a los Pérez y su capilla funeraria.

