Pinturas murales de Santa María de Concilio
- Procedencia
- Ermita de Santa María de Concilio (Zaragoza)
- Cronología
- Hacia 1300 · Gótico lineal
- Técnica
- Pintura al temple
- Dimensiones
- 180 × 200 cm
- Tema
- El Descendimiento
- Ubicación actual
- Museo Diocesano de Jaca
Un Descendimiento pintado al temple hacia 1300, único superviviente de un ábside comparable al de Bagüés, salvado por un retablo barroco.
Pintadas hacia 1300 mediante la técnica del temple, estas imágenes protogóticas han llegado hasta nosotros gracias a que en 1730 quedaron ocultas tras el retablo barroco que decoró la cabecera del templo. Proceden de la ermita de Santa María de Concilio, en Zaragoza.
Un ábside en cuatro registros
El ábside de la iglesia de Concilio estuvo enteramente decorado con estas pinturas, estructuradas en cuatro registros. No conservamos ningún testimonio textual ni gráfico sobre su disposición original, salvo la descripción que el historiador Ricardo del Arco hizo de las escenas a comienzos del siglo XX. De ella se deduce que los dos primeros niveles se dedicaban al Antiguo Testamento —pasajes entre la Creación de Adán y el Canto de Lamec, descendiente de Caín—, mientras que las franjas inferiores mostraban escenas neotestamentarias, desde la Presentación en el Templo hasta la Duda de Tomás. Sería, por tanto, un conjunto muy rico y completo, especialmente en la iconografía del Génesis, equiparable a los de Bagüés y Sijena.
El Descendimiento
El fragmento que hoy expone el museo recoge el episodio del Descendimiento. Domina la composición el cuerpo inerte de Cristo, sujetado por su costado derecho por José de Arimatea. Al otro lado, Nicodemo se dispone a arrancar con unas grandes tenazas el clavo de la mano izquierda de Cristo. Junto a él, San Juan Evangelista se muestra en actitud doliente, la misma que debió mostrar la Virgen, situada en el otro extremo de la escena y hoy perdida.
Línea y tradición de Sijena
Estas pinturas se caracterizan por sus tonos ocres y sus fondos neutros. Destaca el empleo de la línea, que define los contornos de las figuras, los rasgos faciales, las anatomías y los pliegues de las vestiduras. Estos elementos las hacen herederas de la tradición bizantinista implantada en Aragón por el taller de Sijena, por lo que muchos investigadores les han atribuido una enorme originalidad y calidad artística.

